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jueves, 11 de agosto de 2011

Explotación de vacas y terneros


Este texto fue copiado del perfil de M.U.P.R.A. (México Unido por el Respeto a los Animales)

Las vacas son explotadas por su carne, por su leche y por su piel. El objetivo de su explotación dependerá de su raza. En cuanto a los terneros, son asesinados por su carne independientemente de la raza a la que pertenezcan, salvo aquellas terneras de razas “lecheras” que se destinen a producir leche y parir terneros. Las vacas, toros y terneros de cualquier raza, son en su conjunto denominadas “ganado bovino”.
Según datos del INE para 2001, el llamado “ganado bovino” sumaba en España 6.411.000 individuos. De ellos, 1.182.000 eran explotadas por su leche y el resto eran terneros, toros y vacas explotadas por su carne. El total de animales asesinados para 2001 fue de 2.550.000, un número similar a la población humana de la comunidad de Castilla y León.

Explotadas por su carne

La principal parte de la carne obtenida de la explotación de estos animales proviene de las terneras de diferentes edades (lechal, baby-beef, novillo...). Las vacas adultas son principalmente explotadas como reproductoras, siendo enviadas al matadero cuando el ganadero lo considere oportuno (descenso de capacidad reproductiva, enfermedad, motivos económicos). En cuanto a los toros, los únicos que llegan a adultos son los destinados a sementales pues al no poder parir, este es el único interés económico que el ganadero puede tener en un toro adulto.

Los músculos de las terneras son muy apreciados, como muestra el hecho de que solo en España son enviadas al matadero por cientos de miles cada año.
Bebés al fin y al cabo, de pocos meses de vida, que solo desean encontrar a sus madres y descubrir y disfrutar el mundo al que tan recientemente acaban de llegar, son asesinados solo porque nos gusta el sabor de su carne. Hay dos denominaciones de terneras según su edad de asesinato:

◊Ternera lechal. La carne de ternera lechal se obtiene de “los terneros criados con la propia leche natural de su madre o de una nodriza, sin complemento alguno de concentrados o forrajes, y mantenidos en establos semioscuros y reducidos”.(1) Para lograr el color deseado, la dieta del ternero debe ser pobre en hierro y su movilidad debe ser reducida. En el caso de que reciban una alimentación a base de leches artificiales, estas “deberían ir desprovistas de hierro, procurando que los terneros tampoco tengan ocasión de lamer paredes, hierros y comer pajas o henos”.(1) Los terneros lechales son enviados a morir cuando solo tienen cuatro meses de edad.

◊Baby-beef o añojo. Se denominan así a las terneras macho que se envían al matadero a los 11 meses de vida. Reciben un plan intensivo de alimentación destinado a obtener la mayor cantidad de carne posible aprovechando el potencial de crecimiento y el desarrollo muscular.
Las principales modalidades de explotación de terneros son:
Explotación extensiva
El ternero vive con su madre y mama cuando quiere. A pesar de tener una cierta capacidad de movimiento, llegará el momento en que madre e hijo sean separados, en una traumática experiencia para ambos, siendo el hijo metido en un camión y enviado a un matadero donde le colgarán boca abajo y le cortarán la garganta. Esta explotación eleva enormemente los costes de producción y por tanto el precio final, por lo que es minoritaria.
Explotación mixta
De este modo se explotan la mayor parte de las terneras de razas “cárnicas”. Los terneros pueden pasar unas semanas con sus madres en “libertad” y después se les aísla para ser cebados. En esta modalidad se explota a los denominados baby-beef. Aunque conocen una vida de condiciones aceptables durante un tiempo, sufrirán el resto de su vida las mismas calamidades que padecerían en explotación intensiva.
Explotación intensiva
Las terneras en explotación intensiva son las hijas e hijos de las vacas explotadas por la industria lechera. Se las separa de su madre entre 3 y 8 días después de su nacimiento, provocando un terrible trauma a ambas. Después son vendidas a criadores profesionales. Son aisladas en diminutos cajones donde se les inmoviliza y donde recibirán una alimentación artificial pobre en hierro formada por, leche en polvo, vitaminas, minerales, azúcar, antibióticos y fármacos para el crecimiento (2). Estas medidas van encaminadas a conseguir una carne blanca y blanda, (gracias a la anemia y al atrofiamiento muscular por falta de movimiento), y a una búsqueda de optimización de los costes de alimentación del ternero (pues al no moverse no quema calorías y engorda más deprisa). En esta situación, que durará varios meses (según considere oportuno el ganadero para su beneficio económico), el ternero padece graves problemas psíquicos y físicos. Podemos imaginarlo con facilidad, son solo bebés apartados de su madre que viven una corta vida de penurias aislados y sin apenas poder moverse, cuando en libertad corretean, se tumban cómodamente en la hierba, se relacionan con su madre, juegan con otros terneros y hacen todo aquello que les hace felices.

Explotadas por su leche

Las empresas que explotan vacas por su leche obtienen su beneficio económico robándoles a sus hijos y toda o la mayor parte de la leche que producen para ellos. Una pequeña minoría de la leche que llega al mercado proviene de vacas en explotación extensiva. A pesar de que las vacas estén en prados u otros espacios al aire libre, sufren el trauma de la separación de sus hijos, los cuales son enviados al matadero o a un criadero de terneras. Esto ocurre siempre, salvo si se quiere destinar a la hija de una vaca a ser explotada por su leche en un futuro o al hijo a semental. Y si ocurre, es debido a que las granjas son empresas y el motivo de su existencia es el beneficio económico y no los intereses de los animales. No nos engañemos, si a alguien le importan realmente los intereses de los animales, no monta un lugar donde explotarles. Por otro lado, a estas vacas les ocurre lo mismo que a cualquier animal explotado de forma extensiva o ecológica: cuando la rentabilidad de su explotación baje, ya sea por enfermedad o por edad, serán metidas en un camión y enviadas al matadero, viviendo la traumática experiencia que supone.

La mayoría de la leche consumida es de origen intensivo. Las vacas viven casi permanentemente en cubículos individuales con suelo de cemento que les provoca dolor al no estar anatómicamente preparadas para ello. Son inseminadas una vez al año durante cuatro años, fecha tras la cual su producción de leche desciende y son enviadas al matadero. Mediante la manipulación genética, la selección y las mejoras en las técnicas de explotación, las vacas pueden llegar a producir hasta 45 litros de leche al día, 10 veces más que su capacidad normal. Así, la vida de la mayoría de las vacas destinadas a la explotación lechera consiste en un infierno de 6 años en el que las separan de sus bebés en unas cuatro ocasiones, en el que les roban miles de litros de leche, sufren dolor en las ubres y en las articulaciones, son aisladas, se las impide relacionarse con otros miembros de su especie y finalmente son introducidas en un camión y asesinadas en un matadero.

Piensa que detrás de tu filete se esconde un animal que alguna vez estuvo dotado de sentimientos, de una consciencia, de una voluntad de vivir; no una «cosa» ni un «objeto de intercambio», no un «bien de consumo y de desecho», sino un individuo que sufrió terriblemente en nombre de tu placer.
Después de pasar una vida entera en un estado de reclusión, de cruel violencia y de miedo y angustia constantes, una vez puestas a muerte las vacas pueden permanecer hasta 10 largos minutos conscientes, colgando de un gancho con la garganta cercenada.
Pero se puede vivir sin infligir este sufrimiento. Se puede vivir sin matar.
¡Antes de comer, reflexiona:
Si quieres hacer algo por ellos, hallarás la manera; si no, encontrarás una excusa.

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